Como si de un delicioso y sugerente menú se tratara, Patek Philippe ha dejado para el final lo mejor. Y lo mejor es un Gran Sonería, el primer reloj de pulsera de la manufactura dotado de esta hermosa complicación en su forma más pura, que se acompaña además de pequeña sonería, repetición de minutos y segundero saltante.

En este año tan atípico, Patek Philippe ha ido desvelando un buen número de nuevos y atractivos relojes. Primero fue el Calatrava 6007A, una edición limitada en acero para festejar la inauguración de la nueva manufactura PP6. En verano, tres grandes complicaciones renovaron su imagen y se incorporaron al catálogo regular. En otoño hizo su aparición un nuevo Pilot Travel Time, de tamaño medio y oro blanco. Después llegarían nuevas versiones del femenino Twenty-4. Y ahora, cuando iniciamos la recta final del año, Patek desvela su gran lanzamiento técnico, Gran Sonería ref.6301P.

Este nuevo reloj es un gran complicación que se adscribe a la extensa colección de relojes con sonería y que, una vez más, viene a demostrar el soberbio dominio de la manufactura ginebrina en este terreno. La referencia 6301P es “el primer reloj de pulsera de Patek dotado de gran sonería en su forma más pura”, como lo define la marca, y con el que satisface los deseos de muchos coleccionistas al introducirlo en la colección permanente. 

Descendiente directo del Grandmaster Chime, hasta la fecha el reloj más complicado de Patek Philippe con sus 20 complicaciones, de las que cinco son funciones sonoras, en la nueva referencia 6301P se asocia la gran sonería, que toca las horas y los cuartos al paso, a una pequeña sonería, es decir, sin repetición de las horas en los cuartos, a una repetición de minutos que suena a demanda, y a un pequeño segundero saltante patentado.

Y todo ello en una elegante y sobria caja de platino de 44,8 mm de diámetro y 12 mm de grosor. Sí, considerablemente más grande que el tamaño al que Patek nos tiene acostumbrados, pero tampoco excesiva para un gran complicación con estas funciones muy poco habituales en un reloj de pulsera. 

El Gran Sonería está realizado en caja de platino de 44,8 mm de diámetro

Una gran especialidad

La indicación sonora del tiempo, asociada a los inicios de la relojería mecánica, es una de las grandes especialidades de Patek Philippe desde sus orígenes. Ya en 1839, el mismo año de su fundación, presenta su primer reloj de bolsillo de repetición, al que le seguirían otros modelos dotados de sonería.

Durante todo el siglo XIX, la manufactura registra diversos relojes con repeticiones de cuartos, de cinco minutos y de minutos. Con la llegada del siglo XX, Patek perfecciona sus gran sonería y se impone en este terreno en el que no tiene rival. Es en este periodo cuando crea emblemáticos relojes con estas funciones como el del Duque de Regla, los creados para el constructor de automóviles James W. Packard o el realizado para el magnate Henry Graves Junior, a los que, además de las funciones acústicas, añade un sinfín de otras complicaciones como es sabido. 

Pero los tiempos van cambiando y los relojes de pulsera van conquistando terreno. Así las cosas, no es de extrañar que Patek Philippe decida miniaturizar los mecanismos de repeticiones para adaptarlos a los nuevos formatos que un reloj que se lleva en la muñeca requiere. En 1916 presenta su primer reloj de pulsera con sonería, un repetición de cinco minutos destinado a las mujeres

Para celebrar su 150 aniversario, la marca lanza el Calibre 89, una obra maestra con 33 complicaciones entre las que se incluyen una gran y pequeña sonería y una repetición de minutos en cuatro timbres. En su palmarés está el haber sido durante más de un cuarto de siglo el reloj portátil más complicado del mundo. Más aún, este año de 1989 marca el resurgir de los relojes con sonerías chez Patek

La mayor colección

Ya en los albores del siglo XXI, en este repaso a los antecedentes de la nueva referencia 6301P, no podemos olvidar dos piezas excepcionales creadas para festejar la llegada del nuevo milenio. La primera de ellas es el Star Caliber 2000, un reloj de bolsillo con 21 complicaciones que incorpora por primera vez en una caja de este tamaño un carillón Westminster de cinco timbres, todo un regalo para el oído. La segunda es el Sky Moon Tourbillon, el primer reloj de pulsera de doble cara, que entre sus 12 complicaciones, además de una carta celeste móvil, dispone de una repetición de minutos con timbres catedral

Patek Philippe Grandmaster Chime 6300G, anverso
El nuevo Gran Sonería 6301P se inspira en el Grandmaster Chime

Lo cierto es que en la actualidad Patek Philippe puede presumir de tener la más amplia colección de relojes de pulsera con repeticiones de minutos en producción regular. Más de una docena de modelos hacen gala de esta función, ya sea en solitario o en combinación con otras complicaciones, como tourbillon, calendario perpetuo, cronógrafo, hora universal, etc…

Pero si hay un ascendente directo de este nuevo Gran Sonería, ese es, como decíamos al principio de este artículo, el Grandmaster Chime. Creado en 2014 para celebrar el 175 aniversario de Patek Philippe, y en una limitadísima edición de tan sólo siete ejemplares, este “gran maestro de la sonería” alberga, entre sus dos caras, 20 complicaciones, de las que cinco son sonoras, incluyendo dos primicias mundiales patentadas: una alarma acústica que indica la hora preseleccionada y una repetición de la fecha que indica el día del mes a voluntad. Dos años después de su presentación, en 2016, el Grandmaster Chime llega a la colección permanente bajo la referencia 6300

El impulso creativo

Ahora, el nuevo Gran Sonería ref. 6301P, recoge esta herencia y mantiene el impulso creativo y pionero de Patek en este terreno. Todo un ejercicio de miniaturización y perfección acústica, que cobra vida gracias al nuevo movimiento de cuerda manual derivado del calibre 300, que se utiliza en el Grandmaster Chime. El nuevo calibre GS 36-750 PS IRM es un complejo motor compuesto por 703 piezas que, a pesar de su complejidad, se distingue por sus compactas dimensiones: 37 mm de diámetro y 7,5 mm de grosor. Se caracteriza por sus tres timbres clásicos, sus tres patentes: dos para el mecanismo de sonería y una para el pequeño segundero saltante

El calibre GS 36-750 PS IRM se distingue por sus tres timbres y sus tres patentes

Considerada tradicionalmente como la prueba de fuego para conseguir la calificación de maestro relojero, la sonería es una de las más apreciadas y difíciles complicaciones a realizar. No cabe duda de que el principal problema a resolver en un sonería es la pureza del sonido. Un tema del que el propio Thierry Stern, presidente de Patek Philippe, se responsabiliza personalmente, ya que comprueba y escucha con atención todos y cada uno de los relojes antes de salir de sus talleres. 

Suficiente energía

La otra gran dificultad con que se encuentran los constructores de grandes sonerías es la energía. A diferencia de un repetición de minutos, donde el mecanismo acústico se rearma cada vez que el usuario activa el gatillo o el pulsador de arranque, un gran sonería debe disponer en todo momento de suficiente energía para tocar al paso el número de golpes deseados, produciendo siempre un sonido de igual calidad

Todo un reto que el equipo que dirige Philip Barat, director de desarrollo de Patek Philippe, ha resuelto “equipando al calibre con dos pares de barriletes montados en serie, uno para el movimiento y el otro para la sonería. Esta configuración permite ofrecer una reserva de marcha de 72 horas para el movimiento y de 24 horas para la sonería, lo que permite que el reloj toque las horas y los cuartos al paso durante un día completo, ofreciendo una intensidad de sonido óptima y conservando un par lo más constante posible”, nos explica el propio Barat.  

Los tres martillos de este Gran Sonería tienen dimensiones y masas idénticas para garantizar un toque uniforme de las notas

Además, al estar dotado con tres timbres clásicos en lugar de los dos habituales, el mecanismo de sonería requiere de más energía. El hecho de disponer de tres timbres –grave, mediano y agudo– es una dificultad añadida a la hora de afinarlo con precisión. “Para ello hay que comprobar que los tres timbres fijados en el movimiento no se toquen entre sí y no entren en contacto con ningún otro elemento del movimiento o de la caja a pesar del espacio limitado. El mecanismo está compuesto de tres martillos de dimensiones y masas idénticas que garantizan un toque uniforme para las tres notas”, continúa Barat. 

En un ejercicio de lo más difícil todavía, para este reloj, Patek ha optado por una caja de platino, “material con el que es más difícil conseguir un sonido perfecto que con el oro, lo que ha representado un reto adicional que ha movilizado todo el saber hacer de la manufactura transmitido de generación en generación”, añade Philip Barat. 

De la complicación a la sencillez

A pesar de la complejidad del movimiento, el manejo de este gran complicación es extremadamente sencillo, como viene siendo norma en Patek Philippe. Así, para armar las dos parejas de barriletes y cargar el movimiento y la sonería, basta con girar la corona en posición pulsada: en el sentido horario se rearma el movimiento y en el contrario la sonería. 

Igualmente resulta extremadamente sencillo seleccionar el modo de la sonería, que se realiza accionando un solo gatillo situado en la carrura a las 6h y que permite elegir entre pequeña sonería a la izquierda, gran sonería en el centro y silencio a la derecha. Un sistema patentado por Patek y que fue desarrollado para el Grandmaster Chime. Como lo fue también la segunda patente de este reloj, “que permite aislar completamente la gran sonería en modo silencio, evitando así el consumo de energía”, concreta el director de desarrollo de la manufactura. 

De fácil manejo, el gatillo seleccionador de las sonerías es una de las patentes de la ref. 6301P

Escuchar el sonido del tiempo en este reloj es, sin duda, una delicia. En el modo gran sonería, las horas se indican con toques graves, los cuartos con una sucesión de tres toques agudo-grave-mediano, que suenan una vez en el primer cuarto (15 minutos), dos veces en el segundo (30 minutos) y tres veces en el tercero (45 minutos). A cada cuarto, la gran sonería toca automáticamente el número de horas, seguido del número de cuartos. Es decir, 1.056 toques en 24 horas gracias a la energía almacenada en su doble barrilete de sonería. 

En la pequeña sonería, el reloj toca las horas en las horas completas y únicamente los cuartos en los cuartos, sin repetir las horas. En el modo silencio, se puede activar a voluntad la sonería al paso. 

La repetición de minutos se activa a voluntad presionando la corona e indica las horas mediante toques graves, los cuartos con triples toques, como en la gran sonería, y los minutos transcurridos desde el último cuarto con toques agudos. 

Segundos saltantes

Además de las sonerías, la nueva referencia 6301P está equipada con un pequeño segundero completamente inédito en un reloj con gran sonería. Un mecanismo novedoso que ya mereció una patente en el Chiming Jump Hour ref. 5275, creado también para festejar el 175 aniversario. Se trata de “un sistema que no funciona por medio de saltadores de posicionamiento, como suele ser habitual, sino gracias a un rodaje y una báscula de desenganche que libera el tren de ruedas de forma instantánea a cada segundo. El resultado es un consumo de energía perfectamente regulable y controlable, que además no genera fricción”, explica Philip Barat, que no oculta que “poner un segundero pequeño a las 6h en este gran sonería fue un empeño personal del propio Thierry Stern”. 

Además de Gran Sonería, Pequeña Sonería y Repetición de Minutos, la ref. 6301P dispone de pequeño segundero saltante patentado

A nivel visual, “el resultado es que la aguja del segundero, situado a las 6h, salta instantáneamente de un segundo al siguiente en la escala de los minutos, a imagen y semejanza de los antiguos reguladores encargados de controlar la precisión en los talleres de relojería”, concluye Barat, para quien este nuevo reloj es “un compendio de todo el saber hacer y la experiencia adquiridos en la creación y fabricación de los relojes conmemorativos del 175 aniversario de Patek Philippe”. 

Todo un espectáculo

En cuanto a la estética y acabados del movimiento, visible a través del fondo de cristal zafiro, baste decir que Patek no ha ahorrado esfuerzos en este terreno, como tampoco lo ha hecho en el diseño de la caja y la esfera. Todo un espectáculo visual de elegancia y estilo

Discreta, exclusiva y de gran complejidad técnica, la caja, inspirada en la del Cronógrafo Ratrapante ref. 5370, está realizada en platino. Y, como todas las de este material, se adorna con un pequeño diamante, que, en esta ocasión, cede su lugar habitual al gatillo de selección de la sonería, y se sitúa a la altura de las 12h.

La esfera, de esmalte Grand Feu negra con acabado bruñido, es, sin duda, un ejercicio de sobriedad, elegancia y equilibrio dentro de la más pura alta artesanía. Pero sin olvidar por ello el gusto contemporáneo, que, por indicación de Thierry Stern, recubre sus agujas de oro blanco con material luminiscente, lo que es bastante raro en este tipo de relojes. 

Fiel al gusto contemporáneo, las agujas del Gran Sonería están recubiertas de material luminiscente

Aunque miembro de pleno derecho de la colección permanente, la complejidad de su realización y la capacidad relojera hacen que de este Gran Sonería se vayan a producir pocas piezas. Casi como si de una serie limitada se tratara. Y es que se necesita un año entero para producir cada ejemplar. Sólo el montaje y ensamblado requieren entre tres y cuatro meses de concienzudo trabajo por parte de un relojero altamente especializado. No cabe duda de que estamos ante una obra maestra. ¡Música para nuestros oídos!