Es una auténtica leyenda de la relojería. Un icono que, sin discusión, ha marcado el tiempo de varias generaciones y que aún hoy sigue en plena forma.

El año 1993 Nelson Mandela recibía el Nobel de la Paz, Elton John creaba la Fundación contra el SIDA y “Parque Jurásico”, la película de Steven Spielberg, causaba furor en las salas de cine. En ese año, en Ginebra, Caroline Scheufele, directora artística y co-presidenta de Chopard, junto a su hermano Karl-Friedrich, lanzaba una colección para mujer de estética innovadora y cien por cien femenina. Era el año de nacimiento de la saga Happy Sport.

Voluptuosa, llamativa y llena de encanto, Happy Sport marcaba un antes y un después en el universo de relojes de señora. Por primera vez el acero y los diamantes hablaban el mismo idioma, una lengua común que lograba seducir a una mujer moderna, dinámica y luchadora.

El encanto de Happy Sport descansa en el dinamismo de su esfera, recorrida por diamantes móviles en suspensión sobre poéticas escenas espléndidamente trabajadas en los talleres de relojería y relojería de Chopard.

Elegante y totalmente innovadora, Happy Sport ha superado con éxito transformaciones en su caja -tamaño maxi/mini, cuadrada, redonda u ovalada-, en sus correas –piel, satén o brazalete- y en sus esferas, embellecidas con diamantes móviles que se transforman en tréboles de cuatro hojas, copos de nieve, peces, corazones…

A Happy Sport le siguió Happy Diamonds en 1970, una propuesta elegante iluminada con un bisel engastado en piedras preciosas. En 2015, 22 años después de su creación, Happy Sport se ha convertido en un reloj de culto. Sus múltiples versiones y posibilidades estéticas son todo un reclamo para la mujer, seducida por el efecto hipnótico de las piedras que juguetean en las preciosas esferas de la serie más divertida de Chopard.