Con piezas procedentes de su museo ginebrino y vestidos de época, Vacheron Constantin recorre la historia de la alta costura y la alta relojería a través del tiempo en homenaje a las mujeres 

A través de la relación entre la alta relojería y la alta costura, Vacheron Constantin rinde homenaje a las mujeres que trabajan y han trabajado en su manufactura, así como a sus clientas a lo largo del tiempo. Y lo hace con una exposición que se celebra hasta el 12 de noviembre en Rabat Madrid

Piezas procedentes del museo Vacheron Constantin, creadas por y para mujeres, y vestidos femeninos de época ilustran esta fructífera relación, que se inicia a principios del siglo XIX y que continúa en la actualidad.

Colgantes y broches

La preocupación por una impecable calidad, por la creatividad y el trabajo artesanal en el marco de los oficios artísticos son para esta manufactura ginebrina el nexo de unión entre la alta relojería y la alta costura. 

En este recorrido a través del tiempo, que comienza en el XIX, cuando el reloj era una pieza de orfebrería en forma de colgante o de broche que realzaba los vestidos femeninos, destaca una excepcional pieza de 1815. Es un colgante de oro amarillo con apliques grabados en dos tonos de oro, con granates engastados y esfera descentrada. Junto a él se muestra otro reloj colgante fabricado, ya en 1908, en oro amarillo con caja esmaltada en verde y apliques de platino y diamantes engastados. 

Influencias parisinas

Ya de lleno en el siglo XX, las mangas de los vestidos se acortan y cada vez son más las mujeres que lucen sus brazos. Aparecen así los primeros relojes de pulsera, que, como es sabido, llevan primero las féminas. Esta nueva moda supone un cambio importante en la relojería, que se adapta rápidamente a ella, y requiere de calibres más pequeños. Es la miniaturización de los movimientos de los antiguos relojes de bolsillo. 

Lo cierto es que cada vez son más las mujeres que optan por esta nueva manera de llevar el reloj, sobre la muñeca, convirtiéndolo en un accesorio de moda que, además, da la hora. 

Los relojes femeninos evolucionan siguiendo las influencias parisinas y se convierten en auténticas piezas de joyería que incluyen motivos perlados y labrados de encaje, piedras preciosas y esmaltes multicolores. Como en la moda y el diseño en general, el Art Deco triunfa también en la relojería. Y con él surgen nuevas formas ovaladas, rectangulares, cuadradas con esquinas redondeadas… Una nueva y creativa tendencia de la que Vacheron Constantin se hace rápidamente fiel representante.

Poco a poco, el reloj de pulsera, ya consolidado definitivamente, se convierte en un complemento indispensable en el atuendo femenino. Un buen ejemplo es el reloj de oro rosa que Vacheron realizó en 1946, tipo manchette, con los eslabones del brazalete pulidos y con forma cuadrada.

Atrevidas formas

Es el momento de los relojes con formas atrevidas y originales con efectos geométricos ovales, trapezoidales y romboides, que van conquistando las muñecas de las señoras. Así, en los años de posguerra se crearon atrevidos relojes femeninos que celebraban la libertad con formas ligadas a la escultura. De esta época, concretamente de 1948, es el reloj joya que Vacheron creó con el brazalete de oro amarillo grabado y profusión de diamantes y esmeraldas en forma de hojas. 

Durante los años siguientes, los relojeros continuaron imaginando nuevas formas, especialmente durante los años 70. Es “una época disruptiva y de gran creatividad”, como la califica la manufactura suiza, que en 1972 recibió el premio Prestige de Francia en reconocimiento a la innovación vanguardista de sus diseños. A la vez, las técnicas de engaste se van sofisticando y haciendo más delicadas. 

Precisión y maestría

Y llegamos así, en este fascinante recorrido que combina estilo y precisión, a la actualidad. Ahora, en Vacheron Constantin, es la elegante colección Égérie, inspirada en el mundo de la alta costura, la que refleja esta relación tan bien avenida. En esta colección, la pericia y la maestría relojeras se dan la mano con la moda. “Una celebración de la feminidad absoluta con un diseño perfectamente puro de la esfera, en la que los números parecen flotar sobre una delicada cortina de seda pura”, explica la marca. “Su exquisito patrón de fondo, inspirado en la técnica de la tapicería, es posible gracias a una singular máquina que data de 1904, la única capaz de reproducir un diseño tan complejo siendo fiel a la tradición”.