Jaeger-LeCoultre reinventa una vez más su icónico Reverso. El nuevo Tribute Nonantième en edición limitada a 190 ejemplares y con el novedoso calibre 826 sorprende, no tanto por la combinación de complicaciones que acoge sino por su innovadora expresión visual

2021 parece llamado a ser un gran año para Jaeger-LeCoultre. Razones no le faltan. Quizás el culpable sea en parte, su célebre y nonagenario reloj de dos caras, el Reverso, que se presenta con una expresión visual a la que no nos tiene acostumbrados, y en su interior varias complicaciones clásicas. Es el turno del Reverso Tribute Nonantième, una edición limitada a 190 ejemplares, cuya característica caja rectangular con gallones muestra unas dimensiones de 49,4 mm de largo, 29,9 mm de ancho y 11,72 mm de grosor, y está realizada en oro rosa. En su interior, un nuevo movimiento de cuerda manual diseñado por los ingenieros de la casa para la ocasión, el calibre 826. Este especial mecanismo cuenta con 230 componentes, ofrece una reserva de marcha de 42 horas y muestra la misma hora en ambas caras del reloj.

Estéticamente, su anverso no permite adivinar su singularidad. Su esfera plateada con acabado tornasolado cepillado es el asiento para los índices dorados aplicados y las agujas doradas tipo Dauphine. También sobre ella, la gran fecha en una ventana a las 12 horas enmarcada por un hilo aplicado de oro rosa. Y a las 6, una pequeña subesfera con el contador de segundos y el indicador de las fases lunares. El refinamiento y la elegancia propios del emblemático Reverso.

Jaeger-LeCoultre Reverso Tribute Nonantième, detalle reverso
Jaeger-LeCoultre Reverso Tribute Nonantième, detalle reverso

Innovadora expresión visual

Sin embargo, al darle la vuelta a la caja, su reverso es digno de admirar porque no se parece en nada a la concepción que se tiene de este carismático modelo.

Sobre un fondo de oro rosa macizo y rodeadas de los mismos gallones que decoran la parte superior e inferior del mismo, se sitúan dos ventanillas redondas de diferentes tamaños y en forma de ocho. En la más pequeña aparece la hora semisaltante digital. Esta complicación, vista por primera vez en un Reverso, evoca los indicadores digitales desarrollados por la Jaeger-LeCoultre para los relojes de pulsera en los años 30. En la segunda ventanilla, la de mayor tamaño y que está situada bajo la hora, los minutos se muestran en un disco giratorio que está parcialmente oculto por una placa de tres cuartos lacada en azul vivo —en el Atelier des Métiers Rares— y salpicada de pequeñas estrellas doradas que representan el cielo nocturno. Un pequeño círculo central es el lugar escogido por los maestros relojeros de la Maison para que un sol y una luna aplicados y dorados pasen por encima de un horizonte indicando de ese modo, la noche y el día. Y como compañía bajo el horizonte, el logotipo de JL, sobre un fondo con motivo tornasolado.

Jaeger-LeCoultre Reverso Tribute Nonantième, detalle ventanillas reverso

De la sencillez a la complicación

Hace noventa años el renombrado Reverso de Jaeger-LeCoultre surgió como un reloj sencillo que solo marcaba la hora. Su función principal no estaba en los cometidos que ofrecía. Gracias a su caja giratoria, debía de servir para que los relojes de los jugadores de polo, allá por 1931, mantuviesen su integridad durante los partidos.

Aquel reloj inicialmente deportivo cautivó a los apasionados de la relojería con su caja giratoria y sus características líneas Art Déco. Tal fue el éxito que la Maison decidió reinterpretarlo con nuevas variaciones estéticas, convirtiéndose más si cabe en un clásico del diseño del siglo XX. Pero siguió destacando por su sencillez durante 60 años, sin dotarle de ninguna complicación mecánica.

No fue hasta 1991 cuando algunas complicaciones comenzaron a integrarse en su diseño. El primero de la saga fue el Reverso Soixantième con indicador de reserva de marcha, fecha y un fondo de cristal de zafiro que permitía admirar el calibre que albergaba en su interior. Desde entonces, Jaeger-LeCoultre ha sabido vestir su emblemático reloj con las más diversas complicaciones: Reverso Tourbillon (1993), Reverso Répétition Minutes (1994), Reverso Chronographe Rétrograde (1996), Reverso Géographique (1998), Reverso Quantième Perpétuel (2000) y Reverso Septantième (2001).     

FICHA TÉCNICA

Movimiento:

  • Mecánico de cuerda manual, calibre Jaeger-LeCoultre 826.
  • 230 componentes.
  • Reserva de marcha de 42 horas.
  • Funciones lado anverso: Horas, minutos, segundero pequeño a las 6, Grande Date a las 12 horas y fases de la luna a las 6. Funciones lado reverso: Hora semisaltante digital, minutos en disco, indicación noche/día.

Características:

  • Caja en oro rosa de 49,4 mm de largo, 29,9 mm de ancho y 11,72 mm de grosor.
  • Esfera anverso: Plateada y con acabado tornasolado cepillado. Índices aplicados dorados y agujas tipo Dauphine. Gran Fecha en ventana enmarcada por un hilo aplicado de oro rosa a las 12 horas. Pequeño contador de segundos e indicador de fases lunares en subesfera a las 6 horas.
  • Esfera reverso: Hora semisaltante en pequeña ventanilla redonda superior. Minutos de color negro en disco giratorio parcialmente oculto por una placa de tres cuartos lacada en azul vivo. Estrellas doradas. Sol y luna aplicados y dorados sobre horizonte para indicar noche/día. Logotipo de JL sobre fondo con motivo tornasolado.
  • Hermeticidad hasta 30 metros.
  • Edición limitada a 190 piezas.

Brazalete:

  • Correa en piel de aligátor negra.

Precio:

  • 39.400 €.