En un nuevo alarde de maestría, Patek Philippe presenta un reloj de sobremesa inspirado en el que a principios del siglo pasado realizó para James Ward Packard. Un calendario perpetuo y semanal de factura técnica y estética impecable, dotado con un nuevo calibre manual merecedor de nueve patentes y una reserva de marcha de 31 días.
Tradición e innovación se dan la mano en el reloj de sobremesa que Patek Philippe ha presentado este año. Un calendario perpetuo y semanal con un nuevo calibre, que hace gala también de una decoración extraordinaria. Realizado en plata y esmalte, este reloj está inspirado en los que la manufactura ginebrina creó en los años 20 del para grandes coleccionistas norteamericanos.
Específicamente en el que la marca entregó en 1923 al célebre fabricante de automóviles James Ward Packard. Aquel era igualmente un reloj de sobremesa con calendario perpetuo que se distinguía por su reserva de marcha de ocho días y su caja de plata con apliques de oro amarillo y leones alados de bronce dorado. Hoy, ese reloj, junto con el que unos años más tarde realizó para el banquero Henry Graves Junior del mismo tipo, pero con indicaciones modificadas y decoración personalizada, se encuentra en el museo Patek Philippe de Ginebra.
Una reserva de marcha de 31 días
El nuevo reloj de sobremesa, referencia 27000M-001, cuenta con un nuevo calibre de cuerda manual que, gracias a sus tres barriletes montados en serie, le proporciona una reserva de marcha de 31 días con una precisión de +/- 1 segundo por día. “Los ingenieros diseñaron en el corazón del movimiento un regulador de precisión con un mecanismo de fuerza constante patentado que permite conservar una amplitud estable del volante desde el primer al último día de la reserva de marcha durante un mes”, explica la manufactura. Para mayor seguridad, un discreto indicador de reserva de marcha, ubicado en el centro de la esfera, indica cuándo el mecanismo requiere cuerda.
Siete años de desarrollo han sido necesarios para que este calibre rectangular, 86-135 PEND S IRM Q SE, viera la luz. Merecedor del Sello Patek Philippe, consta de 912 componentes, “de los que casi la mitad se utilizan en el mecanismo del calendario perpetuo”, asegura la marca. En su haber figuran también nueve patentes de innovaciones y optimizaciones que mejoran la fiabilidad a largo plazo, reducen el consumo de energía del calendario perpetuo, facilitan su uso y protegen las funciones contra posibles manipulaciones erróneas.
Reloj de sobremesa con Calendario semanal
Aunque inspirado en el reloj de sobremesa Packard, el nuevo 27000M-001 cuenta con dos novedades. La primera de ellas es un segundero saltante o segundero muerto, que efectúa un solo salto por segundo, como en los reguladores antiguos. La segunda novedad es un calendario semanal, que se lee en una ventanilla giratoria que indica el número de la semana en curso en una escala situada en el contorno de la esfera. La visualización de las horas y los minutos en una pequeña esfera excéntrica a las 12h y las fases de la Luna en una ventanilla a las 6h se mantienen como en el Packard. Por el contrario, el calendario por aguja, dotado de una aguja central en el modelo de 1923, se ha desplazado a la esfera auxiliar a las 6h, así como las indicaciones de día/noche y año bisiesto, que ahora se leen en dos ventanillas pequeñas a las 7h30 y a las 4h30.
Lo que la tapa esconde
Aunque las dimensiones se han modificado -el nuevo modelo es más grande-, se ha mantenido la forma original del Packard. Si bien ahora cuenta con un auténtico panel de control mecánico sobre una chapa de nogal americano situado bajo una tapa con bisagras que se abre por la derecha. Un moderno sistema de mando que permite realizar los ajustes de forma muy intuitiva y sencilla.
Una vez abierta la tapa, en el ángulo superior izquierdo se aprecia un compartimento dotado de un sistema de expulsión patentado que guarda la llave para la cuerda y la puesta en hora. Dos funciones que se realizan en sendas aberturas en la esquina superior derecha. A las 6h, bajo el bisel, otra abertura permite el acceso al cuadrado que detiene los segundos, permitiendo ajustar la hora al segundo exacto. Tras estas maniobras, el reloj funcionará durante un mes sin que se le de cuerda.
Las indicaciones del calendario perpetuo se pueden ajustar gracias a cinco correctores con pulsadores localizados debajo de la esfera. Basta una simple presión del dedo para ajustar la semana, el día, las fases de la Luna, el mes y la fecha. Aunque el uso de estos correctores es realmente sencillo, “su realización ha requerido un complejo sistema de coordenadas dentro del movimiento para alinearlos sobre un mismo arco de círculo”, aseguran los ingenieros de Patek.
Una rica decoración
Como no podía ser de otro modo, también la decoración del nuevo reloj de sobremesa se inspira en la del modelo histórico de 1923, aunque en esta ocasión, Patek la ha reinterpretado con un nuevo “estilo refinado y atemporal”, como lo define la propia manufactura. El gabinete de plata 925 se realza con paneles de esmalte verde Grand Feu flinqué con un motivo guilloché de remolinos realizado a mano. Como ocurre en las esferas de los relojes, estos paneles están recubiertos con un contraesmalte que garantiza una planitud perfecta.
Una técnica compleja que se convierte aquí en un auténtico reto dada la gran dimensión de los elementos y la deformación que se produce durante la cocción. “Muy pocos esmaltadores dominan la técnica del esmaltado sobre plata, un metal cuyo punto de fusión se aproxima a las temperaturas de cocción del esmalte (800º C a 900º C)”, asegura orgullosa la marca ginebrina.
Un motivo de cuerda grabado adorna el borde del panel superior y el bisel. Aparecen también elementos decorativos del reloj histórico, realizados en plata bañada en oro, como las tres rosetas situadas en los ángulos y a las 12h, las hojas de acanto que rodean la cruz de Calatrava y los cuatro leones alados que adornan los pies sobre los que se sostiene el reloj.
A destacar, finalmente, que Patek ofreció una versión única de este reloj para la subasta benéfica Only Watch en 2021, que alcanzó 9,6 millones de francos suizos.
Más allá del precio actual del nuevo reloj, que ahora entra en colección y que supera con creces el millón de euros, no cabe duda de que estamos ante una pieza de excepcional factura técnica y estética. Nobleza obliga.





