Desde su fundación en 1780, Chaumet mantiene una especial conexión con las artes que ha sabido expresar en sus principales creaciones

Les Ciels de Chaumet representan la múltiples metamorfosis del cielo. Con esta nueva colección de alta joyería la Maison presenta una obra compuesta por cuatro actos: Les Caprices, les Couleurs, les Fulgurances y les Habitants. Estas piezas realizadas en los talleres de la casa, en el corazón de París, resultan la máxima expresión de la feminidad. Además, el cielo es un elemento que siempre ha inspirado bellas creaciones. Desde los soles giratorios de Van Gogh hasta los arremolinados de Turner; o desde los discos solares que adornan los frescos del antiguo Egipto hasta las instalaciones contemporáneas y los cielos abstractos. En las aves de los estampados japoneses o en las de Picasso y Matisse; en la “estrella propia” de Nerval o el “sol de invierno” de Mallarmé, el cielo se ha representado en todos sus estados.

Y Chaumet no ha sido indiferente a esa expresión. Desde el siglo XIX ha creado joyas inspiradas en la misteriosa bóveda celeste. Elegantes tiaras, collares, pendientes o broches aluden los elementos de ese cielo que habita sobre nuestras cabezas.

Les Caprices du Ciel

Esta serie que conforma Les Ciels de Chaumet celebra la delicadeza de las nubes y el poder de los rayos. Por un lado la línea Lueurs d’Orange evoca el cambiante cielo en los momentos de tormentas. Destaca un collar inundado de colores propios de zafiros, amatistas y tanzanitas, en cuyo centro brilla un topacio imperial de 37.68 quilates. A juego podemos encontrar broches, pendientes, anillos y relojes. Mientras, en las piezas Nuages d’Or dos zafiros amarillos dorados de Sri Lanka de 22 y 18.88 quilates parecen representar las nubes doradas turbadas por los rayos. Llama la atención un broche en oro blanco y amarillo, engastado con diamantes talla brillante y baguette. Y es que su forma resulta una armonía de curvas cambiantes y rayos de sol afilados.

Les Couleurs du Ciel

Las piezas Couleurs du Ciel retratan el sol radiante con luz, teñido con matices nocturnos. Mil y un tonos exhibidos por el cielo, representados en tres líneas: Soleil de Feu, Soleil de Minuit y Soleil Glorieux. Como el sol ardiente en el día, las piezas Soleil de Feu se distinguen por las espinelas rojas de Birmania y los zafiros amarillos sobre el oro rosa. Por otra parte, en Soleil de Minuit, espinelas tanzanas y vietnamitas, en azul, rojo, verde y amarillo, compone un conjunto de tonos excepcionales junto a un magnífico crisoberilo verde en una espectacular pulsera. Se complementa con un delicado broche. Completa esta serie Les Ciels de Chaumet la línea Soleil Glorieux que evoca al rey de los cuerpos celestes. Destacamos una bella tiara en la que el resplandor de los diamantes amarillos de mezcla entre la pureza de los blancos. A juego, anillos, pendientes y un collar que puede transformarse en un broche.

Les Fulgurances du Ciel

Esta colección de Les Ciels de Chaumet evoca el viaje nocturno espectral de las estrellas. Estrellas de diamantes parecen crear una bella constelación mientras los cometas aparecen como rastros de luminosidad en la oscuridad del universo. En primer lugar, la línea Étoiles Étoiles supone una revisión moderna de un elemento celeste presente en las creaciones de Chaumet durante más de 150 años. Merece destacar una tiara formada a modo de cascada estrellada y los pendientes a juego. En segundo lugar, en la línea Passages los protagonistas son dos ópalos negros que otorgan su misterio a dos piezas delicadas e inquietantes. Un anillo de ópalo negro de 29 quilates combina con un collar en el que las delicadas turmalinas pastel contrastan con un ópalo azul.

Les Habitants du Ciel

En Les Habitants du Ciel las aves representan la energía de su vuelo y la elegancia de su silueta en el mundo natural de Chaumet. En el anillo Envol, golondrinas adornadas con tsavoritas verdes de África celebran la libertad de los espacios abiertos y la alegre llegada de la primavera. Sus alas forman un conjunto de joyas asimétricas y poéticas. Por su parte, la línea Parade combina todo el célebre virtuosismo de Chaumet en una composición pictórica. Destacan unos pendientes y un broche en oro blanco y rosa, en los que unas aves zancudas aparecen formadas por diamantes, zafiros rosas y amarillos. Su ligereza en el aire se ve magnificada por los fils couteaux articulados, mientras que su estilo aparece en las piedras centrales de los coloridos anillos de cóctel.