Girard-Perregaux cumple 220 años de éxitos, más de dos siglos en los que la manufactura suiza ha registrado más de 80 patentes. Para festejarlo, ha lanzado una edición especial de uno de los relojes legendarios, el Tourbillon con Puente de Oro.

A finales del siglo XVIII dos grandes nombres comenzaron a escribir la historia de Girard-PerregauxJean-François Bautte y Constant Girard. El primero nació en Ginebra en 1772 y a partir de los 12 años trabajó como aprendiz y se convirtió en un experto en los diferentes oficios relacionados con la relojería y la joyería. A partir de 1791 ya firmaba sus relojes y su talento traspasaba las fronteras de la artesanía pues además contaba con excelentes dotes comerciales. Creó su propia manufactura y fabricó relojes, joyas, autómatas y cajas de música. Es considerado como uno de los inventores del reloj extraplano. Además, abrió una joyería en Ginebra que mereció los halagos del escritor Alejandro Dumas, Balzac y Ruskin, y entre sus clientes figuraban ilustres figuras de la realeza europea.

El otro gran personaje clave en la historia de Girard-Perregaux es Constant Girard, que nació en 1825 en La Chaux-de-Fonds. En 1852 fundó la compañía Girard & Cie y dos años más tarde se casó con Marie Perregaux, hija de un importante relojero de Le Locle. De esta unión surgió en 1856 la manufactura Girard-Perregaux.

Constant Girard-Perregaux centró sus investigaciones en el campo del escape y del tourbillon. Es el artífice de uno de los movimientos más bellos de la relojería: el tourbillon con puentes de oro, galardonado con la medalla de oro de la Exposición Universal de París de 1889. Otro de sus méritos es que fue el precursor del reloj de pulsera, pues en 1880 fabricó 2.000 relojes de muñeca para los oficiales de la marina alemana, cuya esfera protegió con una rejilla.

La familia Girard-Perregaux logró que el prestigio de su firma traspasara las fronteras del viejo continente y alcanzara gran reconocimiento en América y Asia y a comienzos del siglo XX el prestigio de Girard-Perregaux era incuestionable. Consiguió innumerables galardones en las exposiciones internacionales de la época y finalmente se decidió que participara fuera de concurso y se integrara en el jurado como reconocimiento al trabajo por su constante búsqueda de la precisión.

Cuando Constant Girard-Perregaux falleció le sucedió su hijo Constant Girard-Gallet y con él se fusionaron los dos ilustres nombres de la relojería suiza pues recuperó la famosa Maison Bautte y la unió con Girard-Perregaux & Cie.

De 1928 a 1945

En 1928 el relojero de origen alemán asentado en La Chaux-de-Fonds y propietario de la Manufacture Internationale de Montres d’Or (MIMO), Otto Graef, entró a formar parte del capital social de Girard-Perregaux y dos años más tarde las ventas de los relojes de pulsera superaban a las de los relojes de bolsillo.

Durante los años 40, la marca crece rápidamente en el mercado europeo y el americano y, en esta década nacen dos de los modelos emblemáticos de la firma: el Sea Hawk, un reloj hermético, y otro reloj rectangular que se inspiró en el Art Déco que, más tarde, Girard-Perregaux relanzaría con el nombre Vintage 1945.

Los ’60 y ’70

La década de los 60 está marcada por la innovación pues la manufactura fue pionera en incorporar un equipo de I+D que le permitió crear movimientos revolucionarios como el primer mecanismo con volante que batía a 36.000 alternancias/hora, el Gyromatic HF, por el que la marca obtuvo varios certificados de observatorios y premios.

La firma también demostró su savoir-faire con el cuarzo. En 1970 presentó Elcron y, en 1971, el primer mecanismo de cuarzo que vibraba a 32.768 hercios, que se ha convertido en el punto de referencia para el resto de fabricantes. En 1975 alumbró otro de sus buques insignias, Laureato, un reloj deportivo con bisel octogonal y pulsera integrada.

De los ’80 a la actualidad

En plena crisis de la relojería mecánica como consecuencia del éxito del cuarzo, Girard-Perregaux recupera sus orígenes y reedita su célebre reloj de bolsillo Tourbillon con Puente de Oro en una edición de 20 piezas. El primer ejemplar se presentó en 1981 y en 1991, para celebrar su bicentenario, crea el Tourbillon Tres Puentes de Oro en un reloj de pulsera, una versión en miniatura digna de tan magno acontecimiento.

En 1992 el empresario italiano, arquitecto y antiguo piloto, Luigi Macaluso, toma las riendas de la compañía y convirtió a la firma en uno de los referentes de la Alta Relojería. Entre sus logros están los calibres ultraplanos GP3000 y GP3100, la entrada de la marca en el SIHH (Salón de la Alta Relojería de Ginebra), la versión del tourbillon con tres puentes de oro automático con micro rotor de platino patentado que se ubica bajo el barrilete, el cronógrafo femenino de rueda de pilares de 23,30 mm… y la compra y restauración de Villa Marguerite, una mansión de principios del siglo XX en La Chaux-de-Fonds, que acoge el museo de Girard-Perregaux.

Actualmente el Grupo PPR, propietario de Gucci y Boucheron, es el socio mayoritario de Sowind Group, en el que se integran Girard-Perregaux y JeanRichard, pues controla el 50,1 por ciento del capital. Stefano Macaluso sucede a su padre Luigi Macaluso al frente de Girard-Perregaux.

Obras maestras para un aniversario: Tourbillon con Puente de Oro

El modelo estrella para celebrar los 220 años de historia de Girard-Perregaux es el reloj 1966 Tourbillon con Puente de Oro, el homenaje de la familia Macaluso a Constant Girard-Perregaux, relojero visionario y artífice, como ya hemos mencionado, de una de las obras por las que la manufactura es internacionalmente conocida y reconocida, su tourbillon con puentes de oro.

Sólo se han fabricado 50 piezas numeradas de este reloj de una sobriedad y elegancia que recuerda a los antiguos relojes de bolsillo con tourbillon. Su caja de oro rosa de 40 mm llama la atención por sus líneas puras, pero su diseño es realmente sofisticado pues tanto la curvatura como los cuernos están milimétricamente estudiados para adaptarse ergonómicamente a la muñeca. Sus magníficos acabados consiguen que el áureo metal desprenda unos brillos inusuales. El fondo de la caja está grabado a mano de la misma forma que la firma lo hacía en el siglo XIX.

El calibre GP 9610

Por su arquitectura y decoraciones, el mecanismo automático GP 9610 toma como referencia los tourbillones de bolsillo. Su sistema de cuerda automát ica está patentado por Girard-Perregaux y tiene de particular que la masa oscilante tiene un diámetro pequeño, está tallada en platino y se ubica en el espacio que hay debajo y alrededor del barrilete. Formado por 224 piezas, el gran protagonismo lo adquiere el dispositivo que merma los efectos de la gravedad sobre todo por el puente bassiné, cuyos brazos han sido cuneados, es decir, limados para que tengan forma semicilíndrica y respetando la delimitación del centro y los talones. Si no es perfecto, será desechado. El tourbillon está formado por 72 componentes y pesa 0,3 gramos por lo que es muy ligero.

La colección 1966 acoge además el modelo con Segundero Pequeño que perpetúa el estilo sobrio y depurado que caracteriza a la firma. No hay ninguna concesión a los artificios en este reloj de caja de 40 mm en oro gris o rosa, que se inspira en el diseño de los relojes de bolsillo. Su esfera es esmaltada por lo que el reloj adquiere mayor relevancia, ya que no son muchos los expertos que dominan esta técnica ancestral. Su mecanismo es el calibre 3300 de cuerda manual y a través del cristal del fondo se pueden apreciar las decoraciones tradicionales del calibre.

Girard Perregaux Vintage 1945 XXL

El Vintage 1945 XXL

Otra de las novedades que la manufactura presenta este año es el modelo Vintage 1945 XXL. El Art Déco que marcó sus orígenes sigue latente en este reloj de perfecta simetría y proporciones más generosas (35,25 x 36,20 mm), aunque más cómodo de llevar por su  curvatura que se adapta a la muñeca. Su esfera es fiel al modelo original pues conserva los números árabes, el minutero ferrocarril y el pequeño segundero a las 6. Vintage 1945 XXL aloja en su interior también el mecanismo de cuerda automática GP3300, preciso y fiable. La caja en oro rosa o acero tiene el fondo de cristal de zafiro.

Girard-Perregaux Cats Eye Haute Joaillerie

Cat’s Eye y la femineidad

Cat’s Eye es la personificación de la femineidad desde 2004 y con cada versión demuestra que la elegancia no tiene límites. Este año, el  modelo con segundero pequeño en la asombrosa esfera de nácar busca la excelencia en los detalles. Su caja de oro rosa conserva sus sensuales curvas y la esfera nacarada en blanco o negro desprende miles de destellos irisados. Los diamantes cumplen la misión de los índices y un hilo de oro dibuja las horas. El calibre GP 3300 palpita en su interior y a través del fondo se observa el balanceo de la masa oscilante de oro rosa grabada con un motivo que ilustra las iniciales de la firma.

Sólo queda decir ¡feliz cumpleaños!.