Rolex ha presentado en sociedad una nueva generación de su mítico Oyster Perpetual Submariner. Repasamos su evolución desde sus orígenes hasta la actualidad. 

El Rolex Submariner es el reloj de submarinismo por excelencia y tras los años se ha convertido en un referente de la relojería deportiva. El orgullo de ser poseedor de un Submariner está harto justificado. Se ha sabido adaptar perfectamente a las nuevas tecnologías. Tanto sus características técnicas, que lo hacen prácticamente inexpugnable, como su peculiar fisonomía, le convierten en un codiciado objeto de deseo.

En palabras del director James Cameron, “llevar un Submariner es como llevar una alianza: es un símbolo de unión con el mar”. En las próximas líneas nos sumergiremos en la apasionante historia de este reloj y entraremos en detalle en los nuevos modelos recién presentados. 

La década de los 50. Los orígenes de Rolex Submariner

A principios de la década de los Cincuenta, el buceo se ha convertido en un deporte mucho más accesible. Diez años después de la invención del primer regulador moderno para el buceo autónomo por Jacques Cousteau y Emile Gagnan. Fue entonces cuando Rolex creó su primer modelo Submariner. Con 37 mm de contenido diámetro, bisel giratorio, corona roscada y 100 metros de hermeticidad se iniciaba el éxito del Rolex Submariner. 

El por entonces director de Rolex, Rene Jeanneret, crea un prototipo que, con 35 mm de grosor (17 de los cuales son de cristal), resiste una profundidad de 3.155 metros. Con dicha publicidad fue presentado oficialmente en la Feria de Basilea de 1954. 

Rolex Submariner Oyster Perpetual en su versión de los años 50.

Entre 1953 y 1958 se comercializaron distintas referencias y coexistieron diversos modelos sumergibles a 100 y 200 metros, diferenciándose por el tamaño de su corona. Por ejemplo, el modelo presentado en 1954, el 6204, mide 37 mm de diámetro y carece de salientes protectores de una fina corona. Otros modelos que se comercializaron similares, aunque con variaciones de calibre y tamaño de corona. Estos fueron el 6200, el 6205, el 6538 -usado por Sean Connery en algunas películas de James Bond-, el 5508 y el 5510. En el argot de los coleccionistas, a estos primeros relojes los apodan “James Bond”.  Tal variedad responde al constante test al que fueron sometidos los relojes para dar con el modelo ideal.

En 1959, el Submariner sentaría las bases de su fisonomía actual. Aumenta el diámetro de la caja hasta los 40 mm, se le incorporan salientes protectores a la corona y se acentúan las muescas en el bisel para una mejor manejabilidad. En el insert del bisel ya aparecen graduados los 15 minutos claves en las paradas de seguridad antes de finalizar una inmersión. Era el nacimiento del modelo 5512 que estaría en producción hasta finales de la década de los años 70.

Las décadas de los 60 

Durante enero de 1960 nuevamente un prototipo, el Rolex Deep Sea Special, derivado del modelo Piccard antes mencionado, resiste adherido al batiscafo Trieste de Jacques Piccard la presión que reina en el fondo de la Fosa de las Marianas a 10.916 metros: casi 1.100 kilos por centímetro cuadrado. En junio del año 2000 uno de estos modelos se vendió en Christie’s por más de 110.000 dólares. 

En esa década nacen dos modelos emblemáticos: el modelo 5513, muy parecido al 5512 pero sin la calificación de cronómetro, y el 1680, presentado en 1969 y que incorporaría calendario y lente cyclops. Respecto al primero, el 5513 se fabricó desde 1962 hasta 1989. Era la versión más asequible, pero para mí es el modelo que más expresa el puro estilo Submariner. 

rRolex Submariner Oyster Perpetual en su versión de 1969.

En 1969 se incorpora el fechador al Submariner y la actual catalogación de Superlative Chronometer Officially Certified. La palabra Submariner aparece en rojo y desde 1974 se tornaría gradualmente al blanco actual. Estos primeros modelos “Red Submariner” son los más apreciados por los coleccionistas tanto por su antigüedad como porque se fabricaron durante menos años. El modelo al que nos estamos refiriendo es el 1680 y se fabricó hasta 1979.

La década de los 70

Una versión del modelo 5513 es adoptado, en los años Setenta, por la Ministerio de Defensa Británico que determinó sustituir los anticuados Omega Seamaster por el modelo Rolex 5513. Nacía el modelo Milsub (Military Submariner). Este modelo evolucionó del 5513 al 5513/5517 y finalmente al 5517. Se fabricaron unidades muy limitadas y considerando que lo usaron los cuerpos especiales del ejército británico (British Royal Navy, antiminas, etc…) muy pocos relojes sobrevivieron y por este motivo su cotización supera los 100.000 euros.  

En esa misma década de los años Setenta, otro modelo de Submariner fue concebido para la Compagnie Maritime d’Expertise, COMEX, concretamente el modelo 5514 que sólo se entregó a los buceadores y nunca fue puesto a la venta. Nuevamente su número limitado de ejemplares, así como el destino que tuvieron, explica las altas cotizaciones de estas piezas.

Finalmente, la famosa corona de remontuar de doble protección Twinlock, presente en la saga Submariner hasta 1977, cedería su puesto a una más protectora, Triplock, cuyos tres puntos grabados en la corona bajo el emblema de Rolex dan fe de ello. 

Rolex Submariner Oyster Perpetual en su versión de 1979.

La década de los años 80

Entre finales de los Setenta y principios de los Ochenta, el Submariner sufrió importantes cambios derivados de las innovaciones técnicas: el anterior cristal de material plástico se sustituye por uno mucho más resistente, fabricado en zafiro sintético. La lente cyclops, que agrandaba la fecha dos veces y media, estaba también fabricada en zafiro. Para hacer visibles las indicaciones en ausencia de luz se siguió empleando el isótopo radiactivo de hidrógeno de baja emisión Tririo (H3), pero ahora con cerquillos de oro blanco. En lenguaje de coleccionistas, a la esfera palletoni le sucedía la bicchierini. El virola bidireccional pasó a girar en un sólo sentido como medida adicional de seguridad. Otra mejora que recibió el nuevo modelo residía en su interior. Se sustituyó el calibre 1575 por uno más moderno, el 3035, con cambio rápido de fecha.

La popularidad del Submariner también se la debemos a su presencia en diversas entregas de la saga del agente más famoso de todos los tiempos: James Bond (ver R&E número 170). En varios de los films que protagonizaron Sean Connery, Roger Moore, George Lazenby o Timothy Dalton, un Rolex Submariner se convertiría en su fiel compañero de aventuras

Durante sólo dos años (1987-1988), el modelo 16800 fue sustituido por el 168000 y aunque el número del modelo puede observarse grabado en los laterales de la caja, ni en los catálogos ni en los documentos oficiales de Rolex consta este número. 

Durante sólo dos años (1987-1988), el modelo 16800 fue sustituido por el 168000 y aunque el número del modelo puede observarse grabado en los laterales de la caja, ni en los catálogos ni en los documentos oficiales de Rolex consta este número. 

La década de los 90 

A finales de los años Ochenta nacería un nuevo Submariner, el 16610, el modelo con calendario que durante más años estuvo en el mercado: desde 1988 hasta 2010. Su fisonomía era prácticamente idéntica a la de su predecesor, aunque se reemplazó el calibre por uno más moderno, el 3135. El modelo sin calendario seguía comercializándose e incluyó también las mejoras de su hermano con calendario.

Así a partir de 1990, el modelo 14060 sustituiría al 5513. El 14060 era prácticamente idéntico a la versión con calendario salvo por el calibre 3000, que no ostentaba la certificación de cronómetro, y por la ausencia de fechador. Este modelo estuvo disponible hasta el año 2001, cuando fue reemplazado por el 14060M con nuevo mecanismo e incorporando nuevo material luminiscente.

El nuevo milenio de Rolex Submariner

Para conmemorar el 50º aniversario de su tan exitoso modelo, en 2003 Rolex lanza al mercado una nueva versión, no limitada, con igual calibre que el modelo actual aunque con un bisel en un verde muy acertado y una esfera con índices ligeramente mayores: era el modelo 16610LV, apodado por los coleccionistas como “kermit” o “ranita”. Su dificultad para hacerse con uno de ellos ha provocado que también sea otro de los Submariners más valorados y más buscados. 

2010 marca un nuevo hito en la historia del modelo con el lanzamiento de nuevos modelos. Como en anteriores versiones, se mantiene la fisonomía, aunque recibe sustanciosas innovaciones técnicas. La caja se torna más sólida con asas y protectores de corona más generosos. La esfera acrecenta su legibilidad gracias a sus índices y manecillas más considerables de tamaño. El bisel cambia su insert de aluminio por un novedoso material irrayable y patentado por Rolex, el Cerachrom. Y, aunque en su interior se mantiene el calibre 3135, lo que le hace particular, es también un modelo con esfera y bisel verde, apodado Hulk y que de nuevo levantó pasiones y deseos de hacerse con él. 

Los nuevos modelos de 2020

Sin la pomposidad y el despliegue de medios a que nos tenía acostumbrados Rolex en la Feria de Basilea, el pasado 1 de septiembre, la marca presentó sus novedades al gran público. Y una vez más, la nueva versión del mítico Submariner era la más esperada. Unos días antes, la firma suiza había anunciado novedades sin ofrecer mayor detalle, lo que generó una enorme expectativa y un alud de apuestas. 

Como de costumbre, variaciones sutiles e innovaciones técnicas para el nuevo miembro de la saga. Lo más relevante es la apuesta por la simplicidad cromática de la esfera, puesto que todas las versiones tendrán este color en la versión acero y oro blanco. La caja, fabricada en Oystersteel (acero 904L), crece 1 mm pero la sensación es de mayor proporción puesto que el espacio entre asas también aumenta 1 mm y las asas se aligeran, con lo que no parece que sea un reloj más grande. Persiste la decoración respecto a su antecesor con cepillado frontal y pulido a espejo en la carrura que se extiende hasta los salientes protectores de la corona. La esfera, negra, conserva su legibilidad óptima gracias a sus generosos índices y manecillas tratados con Chromalight. El bisel aumenta en proporción a la caja y equipa un insert tratado con Cerachrom que lo hace inalterable a los rayos del sol y casi imposible de rayar.

Rolex Submariner Oyster Perpetual en sus versiones de 2020.

Como de costumbre, variaciones sutiles e innovaciones técnicas para el nuevo miembro de la saga. Lo más relevante es la apuesta por la simplicidad cromática de la esfera, puesto que todas las versiones tendrán este color en la versión acero y oro blanco. La caja, fabricada en Oystersteel (acero 904L), crece 1 mm pero la sensación es de mayor proporción puesto que el espacio entre asas también aumenta 1 mm y las asas se aligeran, con lo que no parece que sea un reloj más grande. Persiste la decoración respecto a su antecesor con cepillado frontal y pulido a espejo en la carrura que se extiende hasta los salientes protectores de la corona. La esfera, negra, conserva su legibilidad óptima gracias a sus generosos índices y manecillas tratados con Chromalight. El bisel aumenta en proporción a la caja y equipa un insert tratado con Cerachrom que lo hace inalterable a los rayos del sol y casi imposible de rayar.

En su interior localizamos, después de la caja, la mayor novedad. Tras varias décadas en las que el Rolex Submariner Date se equipaba con el calibre 3135 (presentado en 1988), este año hay una clara renovación del calibre. Su sucesor es el calibre 3235 (3230 sin calendario) que incorpora innovaciones significativas. Sigue siendo un calibre rápido (oscila a 28.800 a/h) con rotor bidireccional y que, gracias a la nueva espiral Parachrom y al novedoso escape Chronergy, su reserva de marcha se amplía hasta las 70 horas. El volante conserva en el interior de la llanta 4 tornillos microsestella para su regulación fina. Y para proteger el eje del volante en caso de golpes el antichoque Paraflex cumple sobradamente su cometido.

Una buena inversión

Rolex Submariner Oyster Perpetual en sus versiones de 2020.

¿Es el Rolex Submariner una buena inversión? La otra gran baza que tiene este modelo, además de todo lo detallado en este artículo es su revalorización constante. Si consideramos el precio que tenía en el año 1984 el modelo equivalente, el 16800, su PVP era al cambio de 846 euros. Considerando que el precio actual para el modelo con esfera negra y calendario es de 8.700 euros, el crecimiento es del 928% sin contar inflación. Haciendo un ejercicio más realista, si partimos de los precios ya en euros del año 2000, podíamos adquirir un Submariner por poco más de tres mil euros. En veinte años, neto del efecto inflación y teniendo en cuenta todas las mejoras técnicas, el precio del reloj nuevo ha crecido casi un 150%. El mercado del reloj usado para este reloj crece a la par (si no más) con lo que modelos como el 16610 que hace unos años podía encontrarse por 4.500-5.000 euros hoy parten de un mínimo de 6.000 euros. 

En cuanto a los precios, el modelo 124060, sin calendario tiene un PVP de 7.700 euros; el clásico de esfera negra y calendario sube mil euros hasta los 8.700; si optamos por el bisel verde le debemos añadir cuatrocientos euros más hasta los 9.100; el modelo en acero y oro se puede adquirir por 13.600 euros y finalmente la versión en oro blanco tiene un precio de 37.700 euros, algo más que las dos versiones en oro amarillo con esferas negra o azul, cuyo precio es de 35.200 euros. 

Así pues, con el paso de los años y las sucesivas innovaciones técnicas, el Rolex Submariner ha ido evolucionando progresivamente de un tool watch (o reloj herramienta) hasta convertirse en un reloj de lujo para profesionales, pero también para aficionados. Y me gustaría concluir con una afirmación que no por haberla oído en un sinfín de ocasiones deja de gustarme: el Submariner es uno de los poquísimos relojes de buceo que puede llevarse perfectamente con smoking.