Es una auténtica leyenda de la relojería. Un icono que, sin discusión, ha marcado el tiempo de varias generaciones y que aún hoy sigue en plena forma.

El director de Blancpain en 1950, Jean-Jacques Fiechter era un apasionado del buceo y centró buena parte de sus esfuerzos en el desarrollo de un instrumento de inmersión totalmente fiable que midiese los tiempos de inmersión y cronometrase las operaciones bajo el agua con total precisión.

Tres años después nacería el Fifty Fathoms, denominación de la medida británica de 50 brazas (91 metros aprox.), que era la profundidad máxima que los buzos podían alcanzar con el aire comprimido que se utilizaba en esa época.

Robusto, fiable, seguro y funcional, el reloj de buceo de Blancpain era probado por Fiechter en sus inmersiones realizadas en el Sur de Francia. Allí entregaba también instrumentos a los instructores de los clubes de buceo para que los testearan. La trayectoria ascendente de este nuevo diver culmina ese mismo año cuando el cuerpo de nadadores de combate del ejército francés lo utiliza para realizar sus inmersiones.

En poco tiempo el Fifty Fathoms se convirtió en referencia mundial de los relojes militares de buceo. Luego fue utilizado para uso civil. Jacques-Yves Cousteau lo utilizó en sus inmersiones para la película “El mundo del silencio” en 1956 y acompañó a los espeleólogos del precipicio Berger en sus descensos a profundidad récord (1.122 m) en 1964.

Desde su creación hasta ahora, el Fifty Fathoms ha experimentado cambios de aspecto en cajas, esferas y agujas. La versión más contemporánea también tiene un nombre, Marc A. Hayek, Presidente y CEO de Blancpain. Él es quien recoge el testigo de Fiecher al desarrollar soluciones novedosas para la práctica del buceo del siglo XXI con un respeto total a la tradición de un reloj eterno en el universo de Blancpain.